Enfriar leche rápido no es solo una cuestión de temperatura: es una condición para preservar la calidad del producto, cumplir con la normativa y no perder producción por un sistema de frío que no puede seguir el ritmo del ordeñe. Ese fue el desafío que trajo Martín Bono cuando su tambo creció y el sistema de refrigeración que tenía dejó de alcanzar.
Lo que empezó como una consulta terminó siendo un sistema de enfriamiento instantáneo desarrollado a medida, capaz de procesar 30.000 litros de leche por día y llevar la temperatura desde los 38°C del ordeñe hasta los 3°C en pocos minutos. Este es el caso del Establecimiento Doña Luisa.

Martín Bono lleva 30 años produciendo leche en Oliva, Córdoba. Hoy ordeña alrededor de 750 vacas y produce aproximadamente 30.000 litros por día. Hace unos años construyó una sala de ordeñe nueva con capacidad para 1.000 animales en ordeñe, con la vista puesta en seguir creciendo.
El problema fue que el sistema de frío no creció al mismo ritmo. El tanque con enfriamiento tradicional que tenía había quedado chico para el volumen que estaba manejando. El sistema no podía absorber los picos de caudal durante el ordeñe sin que la temperatura de la leche se viera afectada.
«Teníamos el tanque de frío con enfriamiento tradicional que nos quedaba chico. Tomamos la decisión de poner un silo de leche de almacenamiento con un chiller que es frío instantáneo, que sale de la vaca y a los 5 minutos la leche está a 3 grados.» Martín Bono, Establecimiento Doña Luisa, Oliva, Córdoba
Cuando Martín se contactó con Frio21, el primer paso no fue elegir un equipo sino entender el proceso. ¿Cuánto había que enfriar, a qué temperatura, con qué caudales, durante cuánto tiempo y cuáles eran los momentos de máxima demanda?
A partir de ese análisis, Frio21 y Anser Ingeniería desarrollaron en conjunto un sistema integral de enfriamiento instantáneo de leche, dimensionado específicamente para las condiciones de producción del establecimiento. El objetivo era que el frío acompañara la producción y no se convirtiera en un cuello de botella durante el ordeñe.
«Me contacté con la empresa, tuve asesoramiento y me explicaron cómo funcionaba el chiller y cómo funcionaba el silo. Tomamos la decisión de hacerlo y un equipo viene, te lo instalan y se pone en marcha.» Martín Bono
El sistema fue diseñado para procesar un volumen diario de 30.000 litros de leche, soportando caudales punta de hasta 3.500 litros por hora. En la primera etapa, una placa de preenfriamiento reduce la temperatura de recepción de 38°C a 25°C. Luego, un tanque de inercia térmica de 1.200 litros a 0,5°C actúa como amortiguador de frío, garantizando una temperatura estable incluso en los momentos de máxima demanda.
El concepto central del diseño fue separar la generación del frío de los cambios instantáneos en la demanda. En lugar de depender únicamente de la capacidad instantánea del chiller para la industria láctea, el sistema acumula capacidad frigorífica y la dispone exactamente cuando el proceso la necesita.
La leche entra al sistema a aproximadamente 38°C. La primera etapa es una placa de preenfriamiento que baja esa temperatura hasta los 25°C. Ese primer descenso reduce considerablemente la carga térmica que tiene que absorber el circuito frigorífico en la etapa siguiente.
La leche preenfriada pasa por un intercambiador de calor a placas que maximiza la transferencia térmica entre la leche y el circuito de agua refrigerada. El circuito frigorífico trabaja con agua y anticongelante como medio de intercambio térmico, lo que permite operar con temperaturas extremadamente bajas sin riesgo de congelamiento.
El componente que da estabilidad al sistema es el tanque de inercia de 1.200 litros mantenido a 0,5°C. Funciona como un pulmón de frío: mientras el chiller genera y recupera la capacidad frigorífica de forma continua, el tanque absorbe los picos de demanda que aparecen durante el ordeñe sin que la temperatura final de la leche se desvíe.
El caudal de leche no es constante a lo largo del ordeñe. Por eso el sistema fue diseñado para adaptarse a esas variaciones automáticamente, sin que el operador tenga que hacer correcciones manuales. Toda la instalación tiene una unidad central de control desde donde se pueden visualizar temperaturas, niveles, funcionamiento del chiller y parámetros del proceso en tiempo real. También incluye registro de históricos, alarmas y la posibilidad de supervisión remota.
La solución contempla también los ciclos de lavado CIP, centralizados desde el sistema de control. Refrigeración, almacenamiento, automatización y limpieza funcionan como parte de una misma instalación.
Desde que el sistema entró en operación, la leche del Establecimiento Doña Luisa llega al silo a valores cercanos a los 3°C. En las mediciones del caudalímetro se registraron temperaturas de 2,9°C de forma consistente.
«Ahora venimos viendo la temperatura en los tickets del caudalímetro y venimos enfriando a 2,9, 3 grados. El camión se está llevando la leche a la industria con esa temperatura, así que cumplió ampliamente las expectativas. Estamos contentos.» Martín Bono, Establecimiento Doña Luisa
El almacenamiento en el silo pasó a cumplir principalmente su función de conservación, mientras que la carga térmica principal ya fue retirada en las etapas previas. El sistema fue instalado, puesto en marcha y está operando dentro de una infraestructura preparada para seguir creciendo junto con la producción del tambo.
El Establecimiento Doña Luisa hoy ordeña 750 vacas en una sala con capacidad para 1.000 animales. La instalación fue dimensionada pensando en ese crecimiento: el sistema puede acompañar un aumento de producción sin necesidad de reemplazar los componentes principales.
En Frio21 no partimos de un equipo estándar para después intentar adaptarlo al proceso. Primero analizamos cuánto hay que enfriar, a qué temperatura, con qué caudales y cuáles son los momentos de máxima demanda. A partir de esa información diseñamos e instalamos la solución. En este caso, el resultado fue un sistema que integra preenfriamiento, intercambio térmico, generación frigorífica, acumulación de frío, almacenamiento, automatización, monitoreo remoto y lavado CIP.
Si tenés un tambo y el sistema de frío no está acompañando el ritmo de producción, contactanos y analizamos tu instalación sin cargo.
Un tanque de frío tradicional combina el almacenamiento con el enfriamiento. Cuando el volumen de producción crece, el tanque tiene que enfriar más leche en el mismo tiempo, y en muchos casos no tiene la potencia necesaria para bajar la temperatura a 4°C dentro del plazo que exige la normativa. El sistema de enfriamiento instantáneo separa las dos funciones: enfría la leche antes de que entre al silo, que solo conserva. Eso descomprime la exigencia térmica del almacenamiento y permite manejar volúmenes mayores sin comprometer la temperatura final.
Significa que la leche baja de temperatura durante el proceso de recepción, antes de entrar al almacenamiento, en lugar de enfriarse dentro del tanque a lo largo de horas. En el caso del Establecimiento Doña Luisa, la leche pasa de 38°C a aproximadamente 3°C en el trayecto por el sistema de placas y el tanque de inercia, en pocos minutos. El silo recibe la leche prácticamente en su temperatura definitiva de conservación.
El tanque de inercia es un depósito de agua refrigerada que actúa como reserva de frío. En lugar de que el chiller tenga que responder instantáneamente a los picos de caudal durante el ordeñe, el tanque absorbe esas variaciones con la energía frigorífica acumulada. El chiller trabaja de forma más estable y el proceso de enfriamiento no se ve afectado por los momentos de mayor demanda.
No. La automatización del sistema permite que se adapte a las variaciones de caudal a lo largo del ordeñe sin correcciones manuales permanentes. El operador puede monitorear las variables principales desde la interfaz de control y, si el establecimiento tiene conectividad, también de forma remota. Las alarmas y el registro de históricos facilitan el diagnóstico ante cualquier eventualidad.
Sí. El dimensionamiento depende del volumen de producción, el caudal punta durante el ordeñe y las condiciones del establecimiento. Un tambo con menor producción requiere un sistema más chico, pero el concepto de separar el enfriamiento del almacenamiento aplica a cualquier escala donde el sistema de frío existente no pueda seguir el ritmo del ordeñe. Consultanos y analizamos tu caso puntual.

Están diseñados para cubrir bajas capacidades frigoríficas. Son ideales para cualquier industria que requiera poca potencia, pero con alta prestaciones y confiabilidad....

Están diseñados para cubrir las capacidades frigoríficas promedio de la mayoría de las industrias. El 70% de los procesos que requieren enfriamiento están cubiertos en esta familia de equipos.

Están diseñados para cubrir grandes capacidades frigoríficas gracias a la modularidad del sistema se puede ir aumentando la capacidad instaladas al ir incrementando la cantidad de modelos.

Están diseñados para cubrir bajas capacidades frigoríficas. Son ideales para blisteras, máquinas de grabado láser y cualquier industria que requiera poca potencia, pero con alta prestaciones y confiabilidad.

Están diseñados para cubrir un gran espectro de capacidades frigoríficas. Son ideales para el enfriamiento de procesos puntuales como puede ser inyectoras de plastico.
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